El frío es la excusa típica para colgar el barefoot hasta primavera. No hace falta. Hay botas pensadas para el invierno que abrigan y, a la vez, mantienen lo que te gustó del barefoot: que el pie se mueva. Te contamos cómo compaginar las dos cosas.
El dilema del invierno
La bota de invierno de toda la vida suele ser rígida, con mucha suela y el pie como metido en un bloque. Abriga, sí, pero pierdes el movimiento. La idea de una bota barefoot de invierno es quedarte con el calor sin renunciar a la suela flexible, al cero drop y a la puntera ancha.
No tienes que elegir entre pasar frío o volver al zapato rígido. Se puede tener el pie caliente y el pie suelto.
Qué buscar en una bota barefoot de invierno
Básicamente tres cosas. Un forro cálido por dentro, tipo borreguito, que es lo que mantiene la temperatura. Una caña algo más alta que resguarde el tobillo del aire. Y que, pese a todo eso, la suela siga doblando y la puntera siga siendo ancha: ahí está la diferencia con una bota normal.
Si tu plan es de lluvia o nieve, mira además que el modelo lleve un exterior preparado para el agua.
Nuestras botas para el frío
Dentro de la línea invernal tienes varias opciones según el uso. El Winter Trek Tierra y el Winter Trek Vivo son de caña media con forro cálido, pensados para el día a día en frío. Si quieres la más preparada para agua y nieve, el Winter Trek Storm lleva un exterior repelente al agua.
Todas mantienen la flexibilidad y la puntera ancha del resto de la colección, así que al caminar las notas como un barefoot, no como una bota tiesa.
Cómo llevarlas sin perder sensación
Un calcetín de invierno cambia el ajuste, así que tenlo en cuenta al elegir la talla: mídete el pie con el calcetín que vayas a usar. No las ates demasiado fuerte por arriba; la gracia es que el pie siga teniendo sitio. Y si vienes del barefoot de verano, el paso al de invierno es inmediato, porque la sensación bajo el pie es la misma.
Para quién tienen sentido
Para quien ya anda en barefoot y no quiere aparcarlo en cuanto baja el termómetro, y para quien quiere probarlo pero le da respeto el frío. En los dos casos la respuesta es la misma: se puede ir abrigado sin volver al zapato rígido.
El calcetín también cuenta
En invierno el calcetín es parte del equipo. Uno técnico, que no haga bola y mantenga el pie seco por dentro, marca la diferencia en un día largo. Evita los de algodón grueso que, en cuanto sudas, se quedan húmedos y fríos. Y recuerda medir la talla con el calcetín que vayas a llevar, no con uno fino de verano.
Si tienes el pie frío de natural, una plantilla fina de lana o un calcetín algo más técnico ayudan más que apretar el cordón, que lo único que hace es cortar la circulación y enfriar antes.
Un par de cuidados y a durar
Para que aguanten bien la temporada, déjalas secar al aire —nunca sobre el radiador, que reseca el material— y, si pillas barro, quítalo cuando esté seco con un cepillo blando. Si el modelo lleva tratamiento para el agua, con el uso conviene refrescarlo de vez en cuando con un repelente de los que venden para calzado. Con eso y poco más, una bota de invierno te hace toda la estación sin dramas.
Elige la tuya
Piensa en dónde las vas a usar —ciudad, campo, lluvia— y acierta con la talla contando con el calcetín grueso. Tienes la colección de invierno en la tienda barefoot. Somos una marca española, el envío va incluido y, con más de un par, el descuento salta solo: 2 pares, 10 € menos; 3 o más, 20 € menos.
Preguntas frecuentes sobre botas barefoot de invierno
¿Una bota barefoot abriga de verdad?
Las de invierno llevan forro cálido tipo borreguito y una caña más alta que resguarda el tobillo, así que mantienen el pie caliente mientras conservan la suela flexible y la puntera ancha.
¿Sirven para la lluvia o la nieve?
Depende del modelo. Para agua y nieve conviene uno con exterior preparado para el agua, como el Winter Trek Storm. Los de caña media con forro están pensados sobre todo para el frío del día a día.
¿Qué talla elijo si llevo calcetín grueso?
Mídete el pie con el calcetín que vayas a usar en invierno, porque cambia el ajuste. Si estás entre dos tallas, tira de la mayor para que el pie siga teniendo sitio.
¿Se nota distinta al caminar que una bota normal?
Sí. Al mantener la suela flexible y el cero drop, al andar la notas como un barefoot, no como una bota rígida con mucha plataforma.