Unas zapatillas bien cuidadas duran bastante más, y el barefoot no es una excepción. La buena noticia es que mantenerlas limpias es sencillo si respetas un par de normas básicas. Te contamos cómo hacerlo según el material.
La regla de oro: a mano y con agua tibia
Para casi cualquier barefoot, lo más seguro es limpiarlas a mano. Quita primero el barro o el polvo seco con un cepillo blando, y luego pasa un paño o un cepillo con agua tibia y un poco de jabón neutro. Insiste en la suela, que es donde se acumula la suciedad.
Evita el agua muy caliente y los productos agresivos: resecan y estropean los materiales antes de tiempo.
¿Y la lavadora?
Tentador, pero con cuidado. El centrifugado fuerte y el calor pueden deformar la zapatilla y despegar la suela. Si no te queda otra, usa un programa en frío, suave, mételas en una bolsa de lavado y nunca las metas en la secadora. En general, a mano van más seguras.
El secado, al aire y sin prisa
Déjalas secar al aire, a la sombra y lejos del radiador o del sol directo. El calor fuerte reseca y agrieta. Si están empapadas, rellénalas con papel para que mantengan la forma y absorba la humedad por dentro; cambia el papel cuando se moje.
Según el material
Las de lona o tejido, como el Canvas Everyday, aguantan bien el cepillado suave con agua y jabón. Las de nubuck sintético, como las botas de invierno tipo Winter Trek, mejor con un cepillo seco y un paño apenas húmedo, y si llevan tratamiento para el agua, conviene refrescarlo de vez en cuando con un repelente para calzado. El calzado de agua, un aclarado con agua dulce tras el mar o la piscina y a secar.
Los errores que las estropean antes de tiempo
La mayoría de las zapatillas que se estropean pronto no es por uso, es por mal cuidado. Los tres clásicos: meterlas en la lavadora con agua caliente y centrifugado fuerte, secarlas sobre el radiador o al sol directo, y guardarlas húmedas en una bolsa cerrada. Los tres resecan, deforman o despegan la suela. Evitarlos ya te ahorra la mitad de los disgustos.
Otro error silencioso: no quitar el barro cuando está fresco. Si lo dejas secar y se incrusta, luego cuesta mucho más y acabas frotando de más. Un cepillado en seco a la vuelta de la ruta y listo.
Cordones y plantillas
Para una limpieza a fondo, saca los cordones y lávalos aparte; así entran mejor todas las zonas y quedan más limpios. Si el modelo lleva plantilla extraíble, sácala también y déjala secar por separado, que es donde más humedad y olor se acumulan. Volver a montarlo todo con cada pieza seca marca la diferencia en cómo huelen y cómo se conservan. Un truco extra: una mancha rebelde sale bien con un cepillo de dientes viejo y un poco de jabón neutro, frotando en círculos suaves antes de aclarar.
Cuidados del día a día
Airéalas entre usos, no las dejes hechas un gurruño en la bolsa del gimnasio y, si las usas mucho, alterna dos pares para que cada uno descanse y se seque del todo. Pequeños gestos que alargan la vida de cualquier zapatilla.
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Cuánto duran bien cuidadas
No hay un número mágico de kilómetros: la vida de unas zapatillas depende de cuánto las uses, por dónde y de cómo las trates. Pero la diferencia entre las que se cuidan y las que se abandonan es enorme. Una suela limpia agarra mejor, un material que seca al aire no se agrieta y una plantilla aireada no coge olor. Dedicarles un minuto de vez en cuando es lo que separa un par que dura una temporada de otro que aguanta varias.
Y si llega el momento de jubilarlas, fíjate en la suela: cuando el dibujo está liso y resbala, toca relevo, por muy bien que esté el resto.
Preguntas frecuentes
¿Puedo meter las barefoot en la lavadora?
Mejor a mano. Si no te queda otra, usa un programa en frío y suave, dentro de una bolsa de lavado, y nunca la secadora, que puede deformarlas y despegar la suela.
¿Cómo las seco sin estropearlas?
Al aire, a la sombra y lejos del radiador y del sol directo. Si están empapadas, rellénalas con papel para que guarden la forma y absorban la humedad.
¿Se limpian igual las de lona que las de nubuck?
No. La lona admite cepillado con agua y jabón neutro; el nubuck sintético, mejor cepillo seco y paño apenas húmedo, y refrescar el tratamiento del agua si lo lleva.
¿Cada cuánto conviene limpiarlas?
Cuando se ensucien, sin obsesionarse. Lo que más alarga su vida es airearlas entre usos y dejarlas secar bien.